Por Mariano Giampaolo
Como abogado y como ciudadano comprometido con la democracia, repudio enérgicamente el cierre de espacios públicos de comunicación, como lo es una radio que pertenecía a toda la comunidad.
Hoy no solo se apagan micrófonos. Se acallan voces. Se clausura contenido sensible para la comunidad, que ningún algoritmo ni red social puede reemplazar.
Resulta escandaloso que mientras se despide a trabajadores y se cierran medios públicos, el mismo gobierno gaste millones en redes sociales para maquillar una gestión ausente, improvisada y profundamente autoritaria.
En lugar de generar más derechos y más canales de participación, se restringe, se recorta, se silencia. Porque la democracia no se construye con candados, ni con palos, ni con bots. Se construye con respeto, diversidad y acceso igualitario a la información. Por eso, mi repudio es total. Y mi compromiso, intacto.
No al cierre de la radio pública.
No a la censura disfrazada de austeridad.
No a la represión de derechos.