En un mundo donde la educación se asemeja a un vasto jardín, es esencial reflexionar sobre el significado y la práctica de educar en el siglo XXI. La metáfora del jardín nos invita a considerar la enseñanza como un acto de sembrar semillas de conocimiento, donde cada experiencia y cada interacción actúan como agua y sol que permiten esas semillas florecer. Pero, ¿quiénes son los verdaderos protagonistas en este proceso?
Recordemos al niño que todos llevamos dentro, aquel que confió en su maestro y entregó su vida y sus sueños en manos de quienes guiaron su camino. Esa confianza, ese recuerdo lleno de respeto, autoridad y cariño, es lo que forma la base de quienes somos hoy: maestros, ingenieros, doctores, artistas, filósofos.
Sin embargo, en Argentina y en muchos otros lugares, nos enfrentamos a un desafío importante: ¿a quién debemos educar para que comprenda el verdadero significado de educar en el contexto actual? La voz del niño, esa voz que a menudo se siente sola y no escuchada, es fundamental para construir un modelo educativo que responda a las necesidades del siglo XXI.
La clave está en reconocer que no existen recetas mágicas, sino que se trata de aprender a través del lenguaje y la acción, fomentando un ambiente donde cada voz sea valorada. Hoy, más que nunca, es necesario dejar de procrastinar la educación y darle a cada niño la oportunidad de florecer en su propio jardín.
Es un llamado a la acción: escuchemos esa voz vital del niño interior, construyamos juntos un futuro en el que el aprendizaje sea un proceso compartido, donde todos, educadores y educandos, podamos crecer y brillar en un mundo lleno de posibilidades. La educación es un viaje que empieza en la infancia, y es nuestra responsabilidad asegurarnos de que cada niño tenga la oportunidad de emprenderlo.
Coach Carmen Trupiano – DNI 14307706. – 3454029751.
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